Las cholas de la Marbella

Imatge de Tomedo

Las cholas de la Marbella es una historia ideal para hablar del valor, el respeto y los terrones de barro.

Hallábemonos en la playa de la Marbella a la hora del almuerzo entre las clases matutinas y de tarde del Instituto. Todo transcurría con normalidad, si normalidad se le podía llamar las conversaciones con la boca rebosante de bocadillo, las frentes llenas de granos, y el conjunto más hetereogeneo de estudiantes de química que uno puede imaginar. Con los estereotipos allá presentes pudiera haberse realizado una película al estilo "Goonies" pero con las hormonas revolucionadas:

  • 1 hippy
  • 1 culturista empollón
  • 2 independentistas militantes y pro-bélicos
  • 2 roleros
  • 1 discotequero-barman
  • 1 friki comiquero
  • 1 aspirante a amigo de todos
  • y 1 futuro legionario en exceso amigo del 5 contra uno

Entre pedazos de tortilla saliendo disparados de la boca, risas gangosas y chistes tontos nos percatamos de la presencia a unos 15 metros de un grupo de mujeres estereotipos tambien, pero este homogeneo en todas sus integrantes.

  • de 10 a 12 cholas-lolailas (sin ser peyorativo el término por cercano a la descripción)

Nos dimos cuenta de que existían por el volúmen de la mayoría de sus cuerpos y por los gritos que emitían al hablar... no sabría como encontrar una onomatopeya digna de tales graznidos, pero en vivo y cuando cuento esta historia la imitación vocal me queda aceptable, sólo teneis que recordar cuando ha pasado el grupito de etnia gitana con el organo Casio 4500 con sus bafles de 3000W a toda leche a las 10 de la mañana en Domingo... "se m'enamora l'alma, se m'enamoraaaaaaaaaa"... pues algo así.

El caso es que no hubiera pasado el tema de unas risas y algún que otro desafortunado comentario racista, si no hubiera mediado la presencia de uno de los belicosos y del legionario pajillero. El primero empezó a, a grito pelado, imitar el habla "buleriada" de las cholas. Estas empezaron a mirarnos y a hablar en voz baja entre ellas. Y hasta aquí parecía todo normal.

Al levantarnos para volver al instituto apenas 2 minutos despues del inicio de la provocación, ellas tambien lo hicieron. No le dimos importancia al hecho, más que un incremento del paso que no indignificaba nuestro avance.

De repente, a los que cerrábamos el grupo, empezaron a caernos terrones de barro secos en la espalda (en esos años la playa de la Marbella estaba inmersa en unas obras que durarían varios más y debido a el remover de tierras, el borde de los caminos estaban llenos de esa arcilla rojiza que cuando se secaba podía arrancarse en bloques del tamaño de un puño). Lo primero fue mi sorpresa... a mi me cayeron varios trozos, quizás por ser el más alto de los últimos del grupo y ofrecer mejor blanco, pero sin parar de andar me sacudí la arcilla. La segunda sorpresa fue ver al legionario pajillero recuperar del suelo un pedazo de barro que nos habían tirado y lanzárselo al grueso del grupo perseguidor. ¡Por tutatis!

-Qué has fet Babuchi!?!? (¿¡¿¡Qué has hecho Babuchi!?!?)

El pedacito, ya mermado por su anterior vuelo, alcanzó apenas a una de las cholas más delgadas en la mano. Esta profirió un graznido que heló la sangre de cualquier ser vivo en 1 kilómetro a la redonda. Sus compañeras, solidarias con su ¿dolor? se acercaron a ella, mientras cual mantra lolailo, repetían:

-¿Quién ha síooooooo?, ¿Quién ha síooooooo?, ¿Quién ha síooooooo?

Se mascaba la tragedia.

- ¡Ha sío él! ¡Er rubio de las gafas!

Yo no cabía en mi asombro, "er rubio de las gafas" era evidentemente yo, el único rubio con gafas que se había girado (había otro pero no se había girado), y era tambien el único rubio de las gafas que iba en la última fila. No pensé siquiera en negar la situación al ver como el tropel de lolailas emprendían su trote cochinero dispuestas a darnos alcance.

Ya todo el grupo estaba al caso de la situación... no había salida digna posible, huír era la única opción, pero no nos atrevimos al galope por un orgullo masculino que ya entonces estaba bastante tocado.

Así pues dando grandes zancadas los altos, y rápidos pasos los más bajos emprendimos la huída. Recuerdo, ahora que el miedo ya no invade la imagen de ese momento, al culturista (un tipo de casi 2 metros y unas espaldas anchas como dos mías) avanzar casi tropezando e inclinando el cuerpo a un lado y otro en cada paso y al hippy con su andar de lemming (el juego de PC) acelerado en extremo, los otros no eran menos cómicos (me incluyo), pero estos dos permanecen en mi memoria con más intensidad.

Había unos 400 metros hasta el instituto, 1 giro a la derecha y 2 giros a la izquierda. En el primer giro aún veíamos a las cholas galopar hacia nosotros amenazadoras, en el segundo las perdimos de vista por el edificio que hacía esquina, y en ese momento empezó nuestra carrera desbocada, miedo, sudor, risas, las piernas se movían más rápido que nunca, nos abandonó la dignidad, maltratamos nuestro orgullo... pero nos salvamos. Al llegar al tercer giro, una fuente nos esperaba como maná para quitarnos la sequedad de la boca producida por el horror y la carrera. Una vez allí nos preguntábamos los unos a los otros el motivo de la carrera, como si nadie se diera por enterado de la amenaza de las cholas y el miedo que nos había provocado.

Aclaramos tambien quién fue el autor del lanzamiento del terrón de arcilla maldito, le insultamos adecuadamente, y por precaución reemprendimos la marcha hacia el instituto, no fuera caso que nos dieran alcance las yeguas del apocalipsis.

Hoy en día, en nuestras más lúgubres pesadillas, las cholas son centenares, nos esperan a la puerta del instituto y nosotros tenemos que organizar un plan de resistencia al sitio iniciado.

Tomedo – Dil, 18/10/2004 – 10:39

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juuaa jua jua!!!

Imatge de Yellow coward

juuaa jua jua!!!

gràcies per sobreviure per contar-ho.

Yellow coward (not verified) – Dim, 19/10/2004 – 07:43

...

Imatge de RakelFromHell

Tom.... coses com aquestes només et poden passar a tú...

Tot i que recordo una vegada que deuria tenir jo uns 16 anys a l'estació de tren de granollers, que un megayonki em va esbroncar per dir una paraulota en veu alta "pq hay gente mayor y les puede ofender" però dit "cholamente" evidentment. No saps el fart de riure que ens vam fer... segurament la seva simple presència (i la seva olor)molestava moltíssim més als presents que no pas qualsevol cosa que nosaltres diguéssim.

RakelFromHell – Dim, 20/10/2004 – 19:38

xDDDDDDDD

Imatge de ZaCh

ahí ahí con dos cojones!! xDDDDDDDDDDDDD

ZaCh – Dim, 10/11/2004 – 18:08

Comenta, afegeix informació o fes una correció sobre això.

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